viernes, agosto 19, 2011

Ezequiel 16-19. Oportunidad al que se arrepiente.

Ezequiel 16.
Dios muestra su amor hacia Jerusalén en una analogía sin igual. La vio primero como una bebe descuidada a quien puso atención y cuidado hasta que llego a ser una mujer. Entonces amo a Israel como a una mujer madura y le dio todo hasta hacerla reina. Después como una mujer ramera se prostituyo y aun pago para tener los amantes que quiso (es decir para que le trajeran ídolos a quien adorar como pueblo) después sus maldades fueron empeorando hasta superar la maldad de Sodoma. Dios aun así después de castigarla renovara su pacto con su pueblo Jerusalén.
Ezequiel 17.
En otra analogía Dios deja en claro que si su pueblo había hecho un pacto que le ofrecía cierta paz con Babilonia, este no lo había cumplido. Y si Babilonia había sido usado por Dios y su pueblo había ignorado a Dios y también al pacto con Babilonia serian destruidos, al igual que Egipto en quién se refugiaron en su rebelión.
Ezequiel 18.
Dios es justo. Nos muestra en este capítulo como la justicia es algo que vale para el que la práctica. Ni la justicia del padre ni su maldad hace culpable al hijo ni viceversa. Y aun más nos permite ver cuán grande es su misericordia par el que se ARREPIENTE y CORRIGE su s caminos. Mientras que el que anduvo bien y al final se desvía morirá por su maldad.

Ezequiel 19.
Es un lamento por como el pueblo de Dios y sus príncipes pasaron de ser fuertes y bendecidos a débiles y menospreciados. Sin fruto ni bendición. La razón ya la sabemos sus pecados y maldad.

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