martes, agosto 23, 2011

Ezequiel 30-33.

Ezequiel 30.
Es una descripción de cómo Dios castigaría a Egipto. Ciudad por ciudad el juicio llego tal como lo decreto el profeta Ezequiel, y no solo Egipto sino todos sus aliados.
Ezequiel 31.
Asiria y Egipto tuvieron muchas similitudes. Ambas naciones fueron prosperas y desarrolladas en su época. Pero se enorgullecieron y Dios decidió terminar con ellas. Se les compara a un árbol frondoso y con abastecimiento abundante de agua, que se engrandeció por encima de los demás por casusa de su orgullo. ¿Consideras que eres una persona que necesita trabajar en su orgullo? Hagámoslo pronto no esperemos la corrección de Dios.

Ezequiel 32.
La arrogancia del faraón representa la arrogancia de la nación Egipcia. Dios cumplió su juicio sobre Egipto y tal como lo decreto Ezequiel lo que quedo de aquel imperio ha sido esparcido en forma de antigüedades arqueológicas por todas las naciones. Egipto por su parte nunca volvió a ser grande.

Ezequiel 33.
Tiene una importante aplicación para nosotros. Ezequiel como centinela tenía que advertir a la gente acerca del peligro que corrían por vivir en pecado. Si ellos no hacían caso era su propio problema. Si el no los advertía la culpa recaía sobre él. Hoy nosotros sabemos lo que les ocurrirá a los pecadores que no se arrepientan, y es nuestra responsabilidad advertirles. Los sobrevivientes del castigo seguían en su orgullo y el castigo por lo tanto continuo sobre ellos y se agravo.

No hay comentarios: